STAR WARS THE FORCE AWAKENS [CINE]

Han pasado meses, un tiempo prudencial para tener la cabeza fría y el corazón tranquilo para poder hablar del fenómeno global que ha supuesto 'El despertar de la Fuerza' entre todos los cinéfilos, amantes de Star Wars, neófitos o simplemente seguidores de esta fascinante saga galáctica. Mucho se ha dicho, leído, discutido, analizado y debatido. La sangre en algunos casos y foros ha llegado a las calles virtuales de las redes sociales. Creemos, aunque nadie nos lo haya pedido pero el cuerpo nos lo pide, que nos toca a nosotros, humildes cinéfagos, poner nuestro granito de arena o grano en el culo (según se mire cuando acabéis de leer este post) sobre el film de marras que tanto amor (odio) ha suscitado entre los warsies y los espectadores en general.

J.J. Abrams tenía en sus manos el mayor regalo que el cine de los últimos 40 años podía entregar a un director visionario, audaz y capaz de levantar sagas muertas ('Star Trek', 'Misión Imposible') y creador de fenómenos audiovisuales como 'Perdidos' o 'Alias'. De Abrams siempre se ha dicho que...






...es mejor guionista que director, aunque este último apartado recibe críticas más por su forma que por su contenido. Sus filias y manías a la hora de dirigir han marcado en exceso su modo de ser tomado en serio como un director de talento personal o tan solo ser considerado como el heredero imperfecto de Steven Spielberg. Bien es cierto que del maestro rey Midas de los 80, Abrams ha bebido siempre. Es por ello que el mago de los cliffhangers tenía por delante una colosal tarea: recuperar el espíritu de la saga más mítica del cine.


Diez años después de que George Lucas culminara su personal visión de lo acontecido con sus precuelas (unas peor que otras) y habiendo dejado al mundo medio desamparado con ciertos giros de la historia, nunca se le perdonó que no fuera él que continuase con la saga tras 'El retorno del Jedi'. 32 años desde el estreno de aquella era demasiado tiempo para los jóvenes que vimos esos estrenos. Y un océano para aquellos que hoy rondan los veinte años de edad y no pudieron captar ese ambiente de los ochenta que rezumaba pasión jedi por cualquier lugar. Abrams tenía una titánica misión.


Lucas había vendido a la Disney los derechos de Lucasfilm y de todas sus franquicias, lo que hizo a más de uno encoger el esfinter ante la sospecha de ver al ratón Mickey blandiendo un sable laser. Pero cuando la noticia de que el elegido por Disney para resucitar la saga milenaria era Abrams ha muchos el corazón les volvió a latir. Los primeros guiones del que sería llamado Episodio VII fueron creados por el propio Abrams y Michael Arndt, pero no fue hasta que el místico Lawrence Kasdan (creador de joyas como 'En busca del arca perdida' y artífice de 'El imperio contraataca') se puso manos a la obra con el guión de esta secuela que no empezamos a creer en el milagro.


La conjunción de esos factores unida a la gran revelación que fue saber que tanto Harrison Ford, Carrie Fisher y Mark Hamill retomaban sus personajes, hizo que la magia, la esencia de Star Wars volviera a ser respirada como antaño. Los auténticos jedi regresaban. Solo tocaba esperar el estreno.

Y el enigmático día llegó. Un 18 de diciembre de 2015. Algo extraño pues fue el primer estreno de la saga que caía en fechas navideñas (Disney ya mandaba y se notaba). Pasamos ese detalle por alto pero lo que vimos en la pantalla aquel día, lo que sentimos, lo que aquellas imágenes e historia nos transmitió...eso, no lo pasamos por alto. Y he aquí que los cielos se abrieron, nuestro corazón se encogió y sentimos estremecerse a la Fuerza. Pero amigos, solo fue un espejismo. Esa sensación de bienestar que da un placebo, un recuerdo en vez de una realidad. Un efímero sentimiento de sentirse en casa de nuevo pero que desaparece al darte cuenta de que todo parece estar en su sitio, pero realmente todo ha cambiado. Tras varios pases en el cine y otros tanto visionados en casa, aquel espejismo fue disminuyendo hasta convertirse en un susurro. Hasta evadirse con la misma fuerza que llegó. 'El despertar de la fuerza' no ha sido otra cosa que una cruel manipulación de la nostalgia, los recuerdos y las sensaciones de un cine pasado, de una saga anterior. Que ha sido manipulada para que sintamos lo que entonces pero la jugada no les ha salido. No hemos caído en el engaño, en el fraude y en la falsa esperanza de ser testigos de un renacer de la saga. No queridos amigos, y ésta es nuestra herejía, no consideramos este episodio como uno de los mejores de la saga. Ni de cerca a la altura de 'El imperio contraataca' como muchos dicen. Ni tan siquiera como homenaje (o plagio sin miramientos) de 'Una nueva esperanza'. 


Tiene su luz, su forma, su contenido pero nada es igual. Han tratado de regalarnos una versión 2.0 de aquel episodio IV pero con un cambiado papel que envuelve al venenoso regalo. Cierto que el film entretiene, ese es su principal objetivo. Y lejos quedan aquellos tediosos episodios I y II. Abrams y Kasdan han sabido jugar con las piezas de orfebrería que tenían y, astutos ellos, han tomado prestado de aquí y de allá para elaborar (secuencia por secuencia) un calco exacto del episodio IV con elementos de épica en la trama del V. Un refrito que diría aquel.


En un genial post de Arturo Gonzalez Campos titulado 'Sopa de madre' exponía el punto de vista contrario al nuestro. Para él suponía este film como retornar a aquellos platos que tu madre cocinaba, aquel sabor exacto de la infancia, que nos retrotraía hacia un lugar en el tiempo gracias a los elementos que conformaban el plato. Desde nuestra humilde opinión una copia nunca será original, pese a que contenga elementos bien engrasados, bien expuestos y mejor filmados. Pero repasar secuencias, planos, expuestos como guiños u homenajes cuando lo que realmente hacen es llevarnos a los anteriores films para que nuestra vena nostálgica sobresalga y nuestra empatía beneficie nuestro juicio final hacia el film, es una jugada de tahur, de prestidigitador. No de verdadero creador de historias.


Este episodio ha tratado de jugar con nosotros. Y parece que lo ha conseguido. Es como cuando regresas a tu barrio de la infancia. Reconoces lugares, tiendas (algunas), edificios, aquel parque donde te perdías...pero todo ha cambiado. ya no es igual. Todo parece estar en su sitio, pero ya no es tu barrio. Algunos pensarán que es la persona la que ha cambiado y su percepción con ella. Y con este film puede pasar lo mismo. No creemos que así sea. La jugada de repetir escenas, frases, guiños, secuencias y elementos ya vistos en otros films de la saga no convierten a este episodio en algo nuevo, tan solo en un reebot disfrazado que asimila su máxima preocupación en recuperar a los antiguos seguidores a base de nostalgia (esas escenas con el Halcón Milenario) y saciar a la nueva horda de seguidores jóvenes con una saturación de efectos especiales que en bastantes momentos hacen perder el espíritu original de la saga (esos monstruos devoradores que recorren la nave tras los protagonistas...ains).


Ha sido una arriesgada jugada de Abrams. Contentar a todos. A los nostálgicos y a los nuevos adeptos. A los que atacaban las precuelas y a los puristas que siguen manteniendo que sólo existen tres films de Star Wars. Una colosal tarea que como film resulta ágil y muy bien realizada, pero como historia original, como novedad o como aportación a la saga deja bastante huecos y una sombra muy alargada de dudas. ¿Homenaje disfrazado o versión 2.0 de 'Una nueva esperanza'?


Creemos que la segunda. Y nos duele. Suscribo estas palabras siendo un furibundo admirador, seguidor y coleccionista del fenómeno Star Wars. Y deseaba con pasión ser sorprendido, ser de nuevo feliz volviendo a sentir el espíritu de la Star Wars original. Lo conseguí, pero a base de manosear unos recuerdos que permanecían intactos hasta ese momento.

VALORACIÓN: 6/10


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