HANNIBAL: Season 3: FIN DE FIESTA, BANQUETE Y ORGÍA VISUAL [ESPECIALES]

Sin duda ha sido el evento del año en cuanto a series de TV. Digan lo que digan sobre otros estrenos en la caja catódica, héroes marvelianos, rápidos adolescentes, zombies con precuela, reinos de poniente y demás criaturas de esta maravillosa generación de series que estamos viviendo, ha sido 'Hannibal' y su espectacular tercera temporada la que ha marcado el cenit visual este año frente a la pequeña pantalla. Las deliciosas y perversas andanzas de nuestro amado doctor Hannibal Lecter han llegado a un momento de sublime belleza morbosa que ha desbordado todas nuestras espectativas creadas con las dos anteriores temporadas. Un desarrollo y final de temporada que roza lo épico, lo bello y lo morboso a partes iguales sin deteriorar el conjunto final al no declinarse por ninguna de ellas. Un collage escénico de alto contenido que motiva al espectador a profundizar aún más en la mente de uno de los mejores personajes ficticios creados en los últimos 30 años. Lecter es el...



...mejor anfitrión para este soberbio banquete de sueños, retorcidos gustos, paladares inquietos, orgía intelectual y descontrol emocional que hace que nuestros oscuros pasajeros se remuevan en nuestra conciencia para deleitarnos con este espectacular broche final a una serie que no merece terminar de este modo. Deseamos más de Hannibal, queremos más de Hannibal, ansiamos ser devorados y saboreados por Hannibal. Bienvenidos a este banquete. La mesa está dispuesta, los invitados alrededor de ella, tan solo faltas tú. La comida está servida...

LOS INVITADOS:

  • Hannibal Lecter: Mads Mikkelsen se ha ganado a pulso al personaje. Ha hecho suyo a uno de los iconos más potentes y sugerentes de la literatura y el cine de los últimos lustros. No ha fallado en ninguna de las temporadas y no podía ser menos en esta final. Sin hacernos olvidar al magistral Anthony Hopkins (que juega en otra liga...) Mikkelsen ha obrado el milagro de darnos un enfoque de Lecter que combina a la perfección con todo lo que sabíamos del personaje añadiendo de su propia cosecha matices, aspectos y sobre todo una sobriedad pasmosa que llega a asustar, sorprender y cautivar con el mismo poder de seducción lúgubre que pudiera sentir cualquiera de sus víctimas. Un derroche de control escénico, de detalles que apabullan al espectador, de la esencia misma del mal condensado en una figura que se cierne sobre todos nosotros, el omnipresente ancestro de nuestros más bajos y primitivos instintos. Lecter-Mikkelsen aúnan nuestros deseos inconfesables de poder sobre los demás, sobre el pasado, el futuro, el control mental, la sugestión y la más suculenta y depravada satisfacción de poseer el 'tempo' y la racionalidad distópica para saborear el miedo y el placer a partes iguales. Hace de su tormento una redención que extrapola a sus elaborados y sofisticados platos de alta cocina con la sabiduría de un chef que adivina el momento justo y preciso en el que la magia de su arte ha tocado el cielo. Deseamos ser devorados por Lecter del mismo modo que sentimos repulsión por sus actos, pero con la convicción secreta e inconfesable de que en nuestros más oscuros sueños anhelamos tener ese poder, esa fuerza interna de climax que conjuga los actos más instintivos del hombre: comer, sexo y matar. Reunirlos en uno y disfrutar del momento eterno que supone ese choque de placeres prohibidos.



  • Will Graham: Hugh Dancy ha desatado a su personaje en este prodigioso final de temporada. Por fin vemos a Graham como realmente es, el omega de Lecter. Del mismo modo que Dante profundiza en el Infierno de la mano de Virgilio (en este caso Hannibal), el personaje va descubriendo su verdadera esencia. Su conexión real con el mundo que le rodea, su verdadero papel en esta epopeya de trágicas consecuencias y desatadas pasiones. Es nuestro vínculo con Hannibal, como espectadores nos disfrazamos con la piel de Will Graham para estar más cerca de Lecter, para sentir ese poder que irradia el buen doctor. Es nuestro nexo con la locura controlada, con el flujo de vitalidad que la cercanía de la muerte ofrece. En esta última temporada Graham se ha desprotegido de su coraza, ha roto con sus demonios internos y se ha mostrado tal y como es. Aceptando su rol, su vínculo con Lecter. Asumiendo su total enlace con el doctor. Mucho más allá de la unión perseguidor-perseguido. Es un poderoso vínculo que cierne dudas de amistad, de odio, de vida y muerte. De amor. Un amor irracional y tan necesario como en la vida real. Un deseo irrefrenable que lleva a ambos personajes a un abrazo mortal que traspasa lo humano, que roza la misma esencia del segundo eterno en el que se detiene el tiempo. Un abrazo infinito, lleno de rabia, deseo, pureza y vida. Desterrando todo lo superficial que les rodea. Un segundo que abarca más allá de sus propias existencias. Will y Hannibal, son uno. Pertenecen a un mismo universo. Dos astros en el cielo que en verdad son las dos caras opuestas del mismo planeta. Pero que por fin en esta eclosión visual de fin de temporada, se muestran tal y como son. No dudan en expresar todo aquello que en sus mentes y almas (razón y amor) atormentan y azotan sus más carnales y viscerales instintos. Ellos son nuestro espejo en la pantalla. Nos vemos reflejados, sucumbimos por la atracción que sufrimos al empatizar con sus propósitos. Pero al igual que Dante ansiaba por encontrar y llegar hasta Beatriz, nosotros deseamos llegar a ese momento celestial que es el abrazo final que les mantendrá juntos para la eternidad.

  • Bedelia Du Marier: Gilliam Anderson fue sin duda uno de los platos fuertes de esta serie con la incursión de su personaje. Vestido de un aura que mezclaba el autocontrol con la intuición. Rodeada de esa fascinación de femme fatale del cine de los años cuarenta. Una figura que temporada a temporada ha ido tomando una fuerza y una determinación que ha llegado a ser la "compañera" de viaje de Lecter. Un juego peligroso, aceptado por ambos, perpetuado de mutuo acuerdo y con la insana y morbosa implicación de ella en los senderos tortuosos de la mente del doctor. Pigmalion total, Lecter se muestra a Bedelia vulnerable, algo que hasta ahora solo habíamos atisbado en la relación con Clarice Starling. Hannibal se muestra humano, en lo más humano que la palabra pueda usarse con Hannibal. Bedelia hace que veamos a un Lecter cercano en sus sentimientos, que comencemos a intuir sus verdaderas intenciones con Will Graham, su conexión mental y física con su némesis. Bedelia cruzará la linea que separa lo onírico y lo real de la mano de Lecter. Será copartícipe de sus banquetes, de sus elaboradas recetas y más aún, será una perfecta co-anfitriona en sus desatadas catas y delicatessen en Florencia. Pero como buen gourmet que es Hannibal, tras el espectacular final de último episodio, nos reserva una suculenta guinda final en el plano secuencia tras los títulos de crédito. Sencillamente magistral.


  • Mason Verger: Joe Anderson recoge el personaje que en la segunda temporada interpretó Michael Pitt, y bajo kilos de soberbio maquillaje nos enseña que el mosntruo no es exterior, sino que llevamos uno más aterrador bajo nuestra piel. Verger es más sádico aún en la pequeña pantalla que el visto en el cine (con permiso de Gary Oldman). Aquí observamos en primera persona al verdadero ogro que oculta Mason en su cuerpo. Su incestuosa relación con su hermana Margot (a trío con el personaje de la doctora Alana Bloom), sus particulares gustos sádicos por el dolor ajeno que combina con el suyo propio. Sus inclinaciones perversas por ir un paso más allá en el horror. Sintiendo que es un dios en su universo personal, llevando al límite al espectador al crear un útero alternativo para perpetuar su extirpe junto a su hermana. Son sin duda unos de los momentos más controvertidos y morbosos de la temporada. La relación del personaje de Mason Verger con la obra de H.R. Giger son evidentes a la par que seductores. El sexo como vínculo entre el amor y la muerte, usado como eje central en la particular venganza personal que Mason lleva a cabo contra Lecter, es patente y latente a lo largo de esta temporada. Impulsa a modo de timón imaginativo a los personajes a una carrera con desenlace esperado pero no por ello fascinante.


  • Cordell Doemling: Glenn Fleshler es otra de las sorpresas que esta tercera temporada nos reservaba. Si fascinante y perturbador nos pareció sus personaje de el 'Rey amarillo' en 'True Detective', aquí hace una composición totalmente nueva y radical del personaje presentado en la novela y film de 'Hannibal'. Aquí no es un mero colaborador, ayudante y enfermero como antes hemos visto. Cordell se nos presenta como un enfermizo y agudo personaje que no solo colabora en los vomitimos actos de su patrón, Mason Verger, sino que va un paso más allá al crear para éste unos refinados platos que mezclan sus expertas manos de cirujano con un sádico gusto por lo inhumano. Es una pieza más en este magistral objeto de orfebrería que es 'Hannibal'. Una deliciosa y malsana sorpresa que los creadores han tenido a bien darnos para regocijo de nuestros perversos paladares.

ENTRANTES:


Mucho se había especulado antes del estreno de esta tercera temporada. Desde la misteriosa desaparición de Michael Pitt en su papel de Mason Verger, a la participación de David Bowie en un rol muy cercano a Hannibal Lecter. Se conocía que esta temporada iba a mezclar de forma alternativa las novelas 'Dragon Rojo' y 'Hannibal' a la espera de una cuarta temporada que enlazara con los eventos que hemos visto en 'El silencio de los corderos'. Lo que nadie esperaba es que esta tercera temporada combinara de manera épica y colosal ambas novelas. Si las dos primeras jugaron a presentarnos a un Hannibal atípico, diferente y que nos sedujera con otros encantos no vistos en pantalla grande, esta última tanda de episodios ha compuesto un desafío y un deleite para los amantes y los profanos del buen doctor. 


Los creadores y guionistas han sido muy astutos y han obrado de la mejor manera posible. Han mantenido el espíritu de las novelas y los hechos mostrados en el cine pero dando una vuelta de tuerca total a esos mismos hechos para exponerlos de manera convincente y novedosa en la pequeña pantalla. Todo un reto a priori pero del que han salido airosos con una nota más notable. Es más, han rozado el sobresaliente, llegando a la matrícula de honor con los tres últimos episodios. 



PRIMER PLATO: 

La primera parte de la temporada nos desenvuelve con el Hannibal más cautivador, el eterno enamorado de su ciudad fetiche, Florencia. Volvemos a encontrarnos con el Doumo, la catedral de Santa María del Fiore, la Plaza de la Señoría, los soportales con más secretos que historia y sobre todo, con la enigmática y evocadora galeria Uffizi. Allí Lecter desatará sus sentimientos ante el espectador, nos bañaremos en sangre con sus affaires y saborearemos sus perfectos bocados llenos de delicadas texturas acompañados de una buena botella de Batard-Montrachet y trufas blancas. Nos dejará atónitos con los cambios en el desarrollo, en la puesta en escena, el conjunto visual creado. Una mezcolanza de situaciones y personajes que ya tenemos en nuestra memoria colectiva pero mostrados de manera perversa y fascinante. De sofisticado acabado y mejor desenlace. Nuevos giros en la trama pero manteniendo fiel el espíritu de la novela y por supuesto de los fims. Si Thomas Harris, el creador de Hannibal Lecter, ya estaba satisfecho con las versiones cinematográficas, con este broche final televisivo puede estar más que orgulloso. 



SEGUNDO PLATO:

La segunda parte de la temporada se vuelca por completo en la novela 'El Dragón Rojo'. Veremos a Francis Dolarhyde (Richard Armitage), el Gran Dragón rojo descrito y pintado por William Blake, en todo su esplendor. Comprenderos mejor sus motivaciones, sus miedos, sus rencores, sus horrores y nos deleitaremos al ver desplegar sus magníficas alas batiéndose sobre nuestros rostros. Nos asombraremos del poder del dragón, sentiremos su furia, su rabia, su atronador rugido. Y sabremos de primera mano que el hombre es vástago del dragón, y debe someterse a sus caprichos. Una brutal escenificación del universo del dragón rojo, del peregrino que busca su camino hacia la redención, de su vinculación con el doctor Lecter, su necesaria aprobación y condenación. La ineludible incapacidad del hombre frente a la bestia en su efímera lucha. Un circo de tres pistas dirigido con mano firme por Lecter, un juego de títeres en el que el doctor mueve los hilos de Will, Bedelia y Francis 'Dragón Rojo' Dolarhyde.



POSTRE:

Asistimos a la transformación draconiana de Francis con el mismo asombro y temor que sus víctimas. Podemos acariciar sus alas, sentir su poderoso vigor y agachar la cabeza ante su magnificiencia. (Spoiler) Lecter es nuestro maestro de ceremonias y nos arrastra a un desenlace que se mueve entre el thriller más genuino de los noventa (innegable el guiño que se hace a 'Se7en' en su último capítulo) como al homenaje que los guionistas nos proponen en la escena final. Escena que nos evoca el enfrentamiento literario del más famoso de los detectives. Un abrazo mortal entre Sherlock Holmes y su némesis, el profesor Moriarty, frente a las cataratas Reichenbach, que pudimos disfrutar en la novela 'El problema final' y que aquí los guionistas la hacen suya para crear un climax final prodigioso y que pocas veces ha combinado de manera soberbia lo épico, lo escabroso, lo bello y lo morboso. (Fin Spoiler) Dejando un cliffhanger final digno de los anales de la televisión. Una epopeya que ningún buen amante, no solo de la televisión sino de la ficción, debería perderse y volver a ver.



...Y ALGO DE PICAR?

El grave problema que nos sacude a los espectadores es el anuncio de la cancelación de la serie. Dejando sin resolver la pre-producción de la cuarta temporada. Una cuarta tanda de capítulos que nos mostraría una especie de precuela de lo acontecido en 'El silencio de los corderos'. Realmente la NBC sabe que tiene un excelente producto. Una serie que aúna calidad, solvencia y magistrales críticas. Buen planteamiento y mejor acabado. Lo que ha supuesto un lastre para la NBC, productora de la serie, son dos motivos. Uno primordial, la audiencia. 'Hannibal' pese a su enorme calidad artística e interpretativa nunca a desbordado los índices de audiencia. Es más, justo en esta tercera temporada sus niveles han sido los más bajos. Tal vez coincidiendo con la época estival o una mala planificación en su estreno y torpedeada por la propia NBC al no dar un respaldo publicitario de mayor repercusión, han hecho que solo los fieles e incondicionales seguidores de la serie (los conocidos como "Fannibals") hayan apoyado hasta la saciedad a través de las redes sociales la mejor temporada de la serie. 



Razón no les falta al ver como otros productos de mucha peor calidad, repercusión y calado popular, son renovados temporada tras temporada. 'Hannibal' no es que se merezca una segunda oportunidad, es que nunca ha debido plantearse su cancelación. NBC tilda este motivo, la audiencia, como el principal handicap de la serie a la hora de no renovar. También, aunque no se ha comunicado, son sus altos y necesarios costes de producción. Una calidad impecable que tras 39 episodios no ha decaído sino que ha ido subiendo su propio nivel episodio a episodio. NBC también sabe que una serie como 'Hannibal' pocas o casi ninguna productora se habría atrevido a financiarla, tanto por su coste como por su alto contenido de violencia (salvo HBO). Pero sin duda otro baluarte contra el que ha chocado su creador, Bryan Fuller, ha sido la imposible negociación de hacerse con los derechos de 'El silencio de los corderos' pues en la cuarta temporada deseaba incluir al personaje de Clarice Starling. Sin embargo el alto coste que suponía esta condición para continuar la serie ha hecho que la NBC se desentienda de ella.



Tras el enorme cliffhanger que el último episodio muestra y que ha dejado a todos los espectadores con el corazón en la boca y un temblor en los tobillos solo queda la esperanza de que las negociaciones que Bryan Fuller mantiene con Netflix, Hulu, Amazon o Starz lleguen a buen puerto y se consiga filmar una cuarta temporada. O...aún mejor. La idea que Fuller plantea sobre la mesa, rodar un film para la pantalla grande con el mismo elenco actoral y dar una conclusión final para todos los seguidores.


Todo ha quedado en el cenit. Un climax que más pronto o más tarde se resolverá. De lo que nadie puede dudar, de lo que nadie puede dar por perdido, es que muy pronto volveremos a tener noticias del buen doctor. Muy pronto volveremos a cenar un suculento bocado. Muy pronto...Hannibal volverá a nuestras vidas.




3 comentarios:

  1. Genial serie y estupenda temporada. Consiguen que, aunque se haya cancelado, los fans no nos vayamos con mal sabor de boca, como ocurre en muchas ocasiones cuando las cancelan sin previo aviso... ¡Muy buena entrada!

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    1. Gracias por tu comentario Isabel. Una lástima que nos dejen con este "coitus interruptus" televisivo pero aun queda la esperanza de que Netflix, Amazon u otra plataforma se haga con los derechos y graben la 4 temporada, o quien sabe...? Lo mismo podemos gozar con una nueva película en cine con Mads Mikkelsen y Hugh Dancy de protas. Gracias por leernos¡¡¡

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  2. Amé esta serie en sus dos primeras temporadas y me entere de su cancelación antes de emitirse la tercera, eso hizo que la esperara con más ganas, creí que iban a íhacer algo épico, sin embargo, no pase del cuarto capítulo, me aburrió infinitamente. Aún no lo entiendo.

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