INSIDIOUS 3 [CINE]

Nuestra querida Real Academia de la Lengua recoge dos acepciones en lo referente al miedo que bien podrían adaptarse a esta película, pero tras su visionado no podemos quedarnos con otra que no sea la segunda:


1. Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario.



2. Sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.



Es decir, que las pocas expectativas que uno traía consigo tras ver las dos partes anteriores se convierten en aguas de borrajas al concluir esta precuela camuflada de falta de imaginación. Los responsables del estudio creyeron conveniente dejar los mandos de la saga en su creador, Leigh Wannell, que debuta sin...



...éxito en llevar a la pantalla a sus personajes fetiches. Si la saga siempre ha tenido un especial regusto por el continuo homenaje al terror nipón (que siempre nos ha dado grandes alegrías a los fans del terror más psicológico con escenas e imágenes que se quedan grabadas a fuego en nuestra psique) en esta ocasión Whannell no defrauda y continúa con su prolongado auto-homenaje tanto a su querido cine nipón como a sus referentes anteriores (saga Insidious y Saw).



Lo malo de todo este proyecto, desde su creación, innecesaria y arbitraria tras los dos capítulos precedentes, pues la historia no tenía más cuerda que tensar, ha optado por auto parodiarse y rendir cuentas a sus fans más acérrimos (que alguno queda). Una vuelta de tuerca sin sentido para simplemente ofrecer un film dedicado a Elise Rainer (Lin Shaye) verdadera protagonista de la película que hace olvidar muy pronto al resto del reparto (una sosa Stafenie Scott como víctima acuciada por espíritus y a Dermot Mulroney, un desacertado padre demasiado atribulado y perdido durante todo el metraje). Lo mejor, en parte, es volver a recuperar los personajes de las anteriores partes (tanto los reales como los "fantasmales") pero no basta el mostrar el inicio de los dos "cazafantasmas", Specs y Tucker (aunque la imagen ochentera que da el actor Angus Sampson con el look a lo M.A. Barracus y su camiseta de los Masters of Universe sea para recordar) como excusa para levantar esta ridícula historia que se tropieza una y otra vez en recursos demasiado vistos, golpes de efecto previsibles, sustos de medio pelo y situaciones que rozan la vergüenza ajena en muchos momentos (la escena del enfrentamiento entre Elise y la fantasma es de nivel Inazuma Eleven).


Whannell al menos puede quedarse satisfecho de haber perpetrado como autor de sus personajes el ocaso de los mismos en pantalla, sin tener que esperar que cualquier otro director con algo más de experiencia echara por tierra lo poco novedoso de esta historia ya contada mil veces. En un intento de compararse a Sam Raimi en 'El ejército de las tinieblas', Whannell ha fracasado en dotar de ese espíritu burlón y autoparódico que Raimi si poseía en su tercera parte de la saga.


Solo nos queda la satisfacción que vimos este pastiche en un pase de preestreno, por lo que estamos agradecidos por la invitación, otra cosa muy diferente es poder recomendar una pérdida de tiempo como este film y encima que os cueste dinero. Hasta siempre y gracias por todo señor Whannell.

VALORACIÓN: 4/10



































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