ATRACCIÓN FATAL [CINE]

"Atracción fatal" o cómo dejar de querer meterla en caliente por el resto de tus días. Así rezaría la entrada de esta crítica. Adrian Lyne, el director, que de sobra es conocido por sus películas con temática sexual y erótica, entre las que hay que destacar la muy poco valorada "Nueve semanas y media" (1986) y la más irregular "Una proposición indecente" (1993), hizo correr ríos de tinta en todos los matrimonios puristas y conservadores de aquella época. Tras el éxito que supuso la cinta, años más tarde se intentó llevar a la pantalla thrillers con la misma carga erótica y malsana, veáse en las notables e infravaloradas obras como "Instinto básico" (Paul Verhoeven, 1992) o "La mano que mece la cuna" (Curtis Hanson, 1992).

Los 80's, esa década en la que afloraron numerosos thrillers/psico-thrillers o derivados, estando muchos de ellos grabados a fuego aún en nuestra memoria. Hoy vengo a presentaros uno...















...de los thrillers más potentes del siglo pasado, pero que curiosamente se encuentra poco reconocido, a pesar de conseguir en su época la friolera de 6 nominaciones al Oscar, incluyendo la de Mejor Película. A esto se le añadió una gran controversia por el tema tratado, el de la infidelidad, tema que en ese momento impactó más de lo que lo puede hacer ahora, aunque a mi me sigue impactando, que conste. La película, a su vez, consiguió liderar el 2º puesto en EEUU gracias a los 156,6 millones de dólares en recaudación, permaneciendo en cartelera ocho semanas consecutivas en el 1er puesto. Como dato curioso, en el año 2014, se adaptó al teatro, gracias al guión original de James Dearden


La película viene a retratarnos la vida de un feliz matrimonio, interpretados por un estupendo Michael Douglas y una bellísima Anne Archer, que parece tenerlo todo a priori, ya que en una de las ausencias de ella y su hija, el affaire de él con otra mujer no se hace esperar. Esa otra mujer fue encarnada por una espléndida Glenn Close, siendo uno de sus papeles más recordados hasta la fecha. Tras este primer escarceo, él intenta quitar importancia al asunto, pero ella no se lo pondrá nada fácil, acosándolo hasta niveles insospechados. Todo esto acaba derivando en uno de esos finales que no se te van de la cabeza, de esos que te siguen poniendo tenso hasta la médula, incluso sólo de recordarlo, aunque hay alguna edición de DVD por ahí en la que incluyeron un final alternativo con el que Glenn Close parece ser que empatizaba más que con el que acabó siendo elegido finalmente. Yo me alegro que no le hicieran mucho caso, aunque he de confesar, que el final alternativo tiene una carga mucho más psicológica que el final comercial y te hace pensar algo más, pero creo que el impacto de este asombroso thriller reside mayoritariamente en eso, en su final. 


Tras el boom que resultó ser la película, uno de los temas más comentados, además de la infidelidad conyugal, como ya he citado anteriormente, fue el del personaje de Alex Forrest, el interpretado por Glenn Close, la cual pasado el tiempo llegó a admitir y a condenar la película, pidiendo perdón a las personas que padecieran ese tipo de enfermedades mentales, ya que de una forma u otra se acabó estigmatizando a los enfermos con estas características. Como fundadora de una asociación dedicada a este menester, aseguró que las personas que sufrían esta enfermedad no eran en absoluto personas violentas y que por lo tanto, la realidad de la naturaleza de Alex Forrest se encontraba alterada.


En su época, Glenn trató el tema con un par de psiquiatras antes de prepararse para el papel y tras su rodaje, hubieron varios especialistas que la catalogaron con el "Trastorno límite de la personalidad', así como otros tanto que la tachaban de psicópata, sin más. Ahí estaba el debate en los círculos de la psiquiatría.

En definitiva, una película que remuerde conciencias maritales, que te mantiene en tensión durante sus dos horas de metraje y con la que terminarás rindiéndote ante sus últimos 15 minutos. Puro vértigo.



A DESTACAR:

- Las actuaciones del trío protagonista. Creíbles y con una química salvaje.
- El montaje. Creo que es lo más sublime de la película. Vuelvo a repetir: su final. Es un claro ejemplo de lo currada que está. 
- Un conejo, un coche averiado, una montaña rusa y un baño nunca habían dado tanto juego. Os lo dejo a vuestro juicio.


VALORACIÓN: 8/10

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