THE IMITATION GAME [CINE]

Todos los años nos viene la típica película de superación personal con tintes melodramáticos que conecten con el espectador en su fibra más sensible. Los personajes como Alan Turing (Benedict Cumberbatch) siempre son bien recibidos por los críticos y público pues ofrecen una visión descarnada del ser humano contra las circunstancias pero con esa ayuda que su propia esencia como persona hacen que soltemos alguna lagrimita. Del mismo modo que John Nash (Russell Crowe) en 'Una mente maravillosa' tenemos ante nosotros otra figura histórica que aportó a la historia todo su talento intelectual al servicio de un gobierno, en este caso para el británico y su vertiente de espionaje internacional, el MI6 (sí, el mismo que el de James Bond pero sin tanto acento brit-pop). La segunda guerra mundial como trasfondo, que siempre viene bien para que el espectador se sienta cohibido para disentir, y un personaje con dificultades de adaptación a la sociedad limitadas por su condición personal y un contexto opresivo, hacen que 'The imitation game' sea una propuesta interesante antes de entrar al cine. Sin embargo...






...y por mucho que la avalancha de nominaciones a los Oscars (8 en total) la arropen, quizás solo tengamos papel mojado con muchas buenas intenciones (ya en los Globos de Oro se fue de vacío). Pero no sólo de buenas intenciones se puede levantar un film y mucho menos esperar que la apasionante historia que nos cuentan (el intento de descifrar el sistema de comunicaciones encriptado de los nazis, llamado Enigma) sea el único motor que nos mantenga alerta. La primera incursión de su director, Morten Tyldum ('Headhunters'), fuera de su Noruega natal en el cine de Hollywood, ha sido esta producción británica que nos narra en tres líneas temporales los sinsabores y prodigios de una de las mentes más adelantadas de nuestro pasado siglo XX. Alan Turing, reconocido como el padre de la informática moderna, libró dos batallas a lo largo de su vida, la personal con sus demonios internos y obstáculos sociales y la profesional. 


El realizador ha querido enlazar estas dos luchas personales sin querer meterse mucho en el barro. No equilibra la balanza a la hora de mostrar un interés claro entre una u otra historia, y es sólo gracias al montaje de las tres lineas temporales (adolescencia, desarrollo de su trabajo para el MI6 y su detención en 1951 por homosexualidad) lo que hace que la historia avance y no decaiga del todo en la monotonía y el hastío, aunque tiene partes que hacen que los ojos se vayan al reloj... Llevar a la pantalla a este tipos de personajes con el único fin de buscar la complicidad del espectador a base de clichés muy manidos en el cine para dejar claro que estamos ante una peculiar y genial mente, no hacen sino socavar el interés inicial para adentrarse en la repetición de lugares, escenas y frases.


Topicazos aparte, que los tiene y muchos, cabe también mencionar que es imposible ver de buena manera 'The imitation game' doblada al español. No estoy en contra del doblaje ni nada parecido, pero el estúpido ardid de colocar la misma voz de doblaje al mismo actor a lo largo de su carrera para que el público reconozca con facilidad al actor, hace que nos perdamos al personaje de Alan Turing mezclándolo con otro: Sherlock Holmes. Iván Muelas (actor que dobla entre otros muchos a Benedict Cumberbatch) hace un gran trabajo como siempre pero uno se siente incapaz de alejar de su mente a otro brillante personaje que dobla como es el caso del detective londinense. Mientras que vemos a Alan Turing comportarse ante otros personajes, sus deducciones y tics, nos viene a los ojos su otro alter ego. Uno de los mayores problemas a la hora de ver este film doblado.


En cuanto a su desarrollo es bastante plano y predecible, no por el hecho de contar una historia real que ya sabemos cómo acabará, sino por su planteamiento ya visto en otras ocasiones y que tanto gusta a la Academia de Cine en Hollywood. De fácil exposición y de poco contenido. Con la atractiva apuesta que era presentar tres líneas temporales, da mayor cabida a la épica intelectual de la concerniente a la creación de la máquina de Turing, cuando realmente la que plantea mayores incógnitas y desafíos es la linea temporal que expone al personaje en los años 50, cuando es detenido. En esa el personaje podía haber tenido mejor suerte y no el melodrama central que apenas deja una gran sorpresa, la actuación de Mark Strong. Éste es sin duda el que roba planos y escenas con tres o cuatro apariciones. Alimenta el film y lo enriquece para sacarlo del letargo en el que sume a veces. Imita al thriller convencional pero no cuaja como tal.


Entrar a valorar la ristra de nominaciones a los Oscars (excesiva a mi modo de ver) nos llevaría a otra polémica. Keira Knightley no ofrece nada nuevo como para ser nominada y su aportación al film es anulada en cada encuentro con Cumberbatch, pero para engordar su lista de menciones viene bien. Benedict asume la personalidad de Turing llevándola al título del film, y como si de un autómata programado por la sociedad se rebela poco a poco yendo de la frialdad a la empatía. El juego real del film es conseguir que sintamos la soledad latente de Turing, que comprendamos que su única salida es la automatización de sus sentimientos y su vía de escape la construcción de su querida máquina, 'Christopher', que como en aquel primer amor arrebatado, no quiere nada más que entender los entresijos de los mensajes que nos da la vida.


Los buenos aportes del film no son suficientes para que una vez finalizado éste podamos sentir un buen sabor de boca a buen cine. Es comedida y academicista a más no poder, no se atreve a levantar las piedras que ha ido dejando en el camino y trata de convencernos en una recta final atropellada de que las grandes mentes nunca serán comprendidas. El consabido mensaje final en los títulos de crédito finales es la lápida sobre la que se entierra 'The imitation game', que no pasará a la historia del cine como un gran biopic, ni como un melodrama de tintes trágicos, ni como un fiel reflejo de su personaje principal, ni como denuncia real y activa de lo que deja entrever pero que no se atreve a exponer. Un film plano y sin sorpresas que queda bien en las manidas nominaciones pero que mucho me temo que no pasará de ahí. Ése es el gran enigma...saber porqué tiene tantas nominaciones.

VALORACIÓN: 6/10

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