127 HORAS [CINE]

Este drama con pequeñas dosis de suspense y comedia supuso un sin fin de variedades entre las críticas. Es de entender la gran dificultad que suponía para Danny Boyle lanzar otra película de oro al mercado con la gran sombra de la mítica y controvertida Trainspotting (1996) y Slumdog Millionaire (2008), resultando una dura travesía el levantar de nuevo las expectativas, sobre todo frente a esta última, ganadora de diversos premios Oscar entre ellos Mejor Película del año. En esta ocasión Danny Boyle buscó un camino más sencillo. La historia real de un montañista estadounidense llamado...
















...Aron Ralston (James Franco), quién perdió su brazo derecho tras ser aplastado por una roca en el cañón de Utah.




El gran factor estrella es James Franco, quién encarna al desafortunado Aron. Una piedra deja atrapado su brazo y da comienzo un período de 127 horas durante el cual se debatirá entre aguantar con las pocas provisiones de agua y comida que le quedan a la espera de ayuda o amputarse el brazo. Una correcta interpretación, algo perfecto viniendo de un actor un tanto irregular. Franco intercala con facilidad los momentos dramáticos con la comedia. Algo que me sorprendió y que nunca antes había notado es la posibilidad de que James Franco deja rasgos de su propia personalidad en los papeles que interpreta.
Cierto es que la evolución de su personaje no es perfecta, pero desarrolla correctamente la desesperación y el dolor, aunque a muchos de nosotros nos cueste en un principio intentar sentir esa situación que desea transmitir.


Pasando por alto la escasez de integración del resto del reparto, en el que se encuentran Kate Mara y Amber Tamblyn, es justo hablar de la pobre gestión de la banda sonora. No pobre en cantidad, sino en uso. '127 Horas' entra en esa clase de películas en las cuales la música puede subir su volumen hasta límites insospechados. Eso me jugó alguna que otra mala pasada, puesto que la música tapaba gritos y quejidos de James Franco, por no hablar del hecho de moldear las escenas y la trama, ya que hay pistas musicales que no terminan de combinar con momentos puntuales dentro de la película.

Otro punto negativo en mi opinión fue un pequeño exceso en el  uso de flashbacks. He de reconocer que son necesarios sabiendo que el protagonista suele mirar hacia su pasado y llegar a relacionar su mala actitud ante su entorno con una muerte en la soledad de una oscura grieta, pero ya se sabe, gustos personales. Aunque romperé una lanza a favor de Danny Boyle añadiendo mi gratitud sobre una secuencia sangrienta (rozando el gore) explícita pero no demasiado exagerada.

Respecto al ámbito visual, he de decir que desde mi punto de vista no es un paisaje que cuente con un gran atractivo, pero una buena dirección y unos planos increíbles consiguió darle la vuelta.

Lleva consigo un final agradable y emotivo , mostrando fotos del verdadero Aron Ralston junto a su familia y fotos tomadas desde otras escaladas que ha realizado tras su fatídico accidente.


127 Horas no es una película complicada, ni llena de entresijos. No es una película que al finalizar te hace detestarla hasta el final de los tiempos si se da el caso de que no haya sido de tu agrado. De hecho, opino que todos deberíamos verla alguna vez, y admirar cada pequeño detalle en su composición y sobretodo, y recalco sobretodo, admirar tanto a Aron Ralston como a todas aquellas personas que han sufrido un accidente similar y han conseguido perseguir sus metas y alcanzar sus triunfos.

VALORACIÓN: 7/10

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