EVA AL DESNUDO [CINE]


'Eva al desnudo' o el arribismo en su más pura esencia. Asistimos, sin duda, a una de esas obras que dejan con ganas de más. Una pieza despiadada del teatro, con unos personajes y un guión tocados con maestría y en estado de gracia.
Joseph L. Mankiewicz, nombrado como uno de los mejores directores del clasicismo norteamericano, saboreó las mieles del éxito con esta obra, considerada aún hoy en día como un clásico del séptimo arte.
Empecemos a contar: 14 nominaciones al Oscar, llevándose seis, entre los que se encontraban el...











...de Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Guión Adaptado; además de esto, ha sido una de las escogidas para conservarse en el Registro Nacional de Cine de los Estados Unidos. Ahí es nada.

El guión estaba basado en un cuento de Mary Orr, “The Wisdom of Eve” publicado en la revista Cosmopolitan, y se inspiraba en la historia de una mujer que había sido secretaria de la actriz Elisabeth Bergner.


Con todo esto asentado, decir que la película gira en torno a los entresijos del mundo del teatro y la desmedida ambición dentro de ese mismo mundo, mostrándonoslo de una manera muy radical y sin tapujos.
La película nos introduce a Eva Harrington (Anne Baxter), recibiendo el premio a la Mejor Interpretación Teatral, mientras que un pequeño grupo que asiste a la celebración no hace más que recordar el momento en el que conocieron a esa chica de dulce e inocente apariencia, que se encuentra en esos momentos agradeciendo con una energía absoluta por el premio otorgado. 


Eva, fanática de las obras teatrales, y concretamente de la actriz Margo Channing (Bette Davis), consigue tener contacto con Margo y su mundo, lo que acaba desencadenando un torrente de sentimientos entre todos los personajes que la rodea, aderezados con unos diálogos ingeniosos, utilizando para ellos numerosas metáforas, y unas actuaciones soberbias, haciendo hincapié en la excelente actuación del crítico teatral, interpretado por George Sanders, el cual acabó llevándose la estatuilla como Mejor Actor de Reparto por un papel que personificaba el sarcasmo de la mejor manera posible.


La música, que corre a cargo de Alfred Newman, conocido por sus partituras en "Cumbres borrascosas" (1939) o "Qué verde era mi valle" (1941), forma una cadencia deliciosa con la fotografía en un sublime blanco y negro de Milton Krasner. Todo ello junto con la magistral dirección de Mankiewicz, no nos hace despegar la mirada de la pantalla en ningún solo momento. 

Hay que decir que fue una película un tanto difícil de llevar, debido a la elección del reparto, ya que en un principio el personaje de Margo Channing, uno de los papeles principales, iba a caer en manos de Claudette Colbert, pero por problemas de salud le fue imposible, así que el productor Darryl F. Zanuck recurrió a Bette Davis, a pesar de las numerosas advertencias del director Edmund Goulding, con quien ya había trabajado Davis años atrás, a Mankiewicz. "... ¿te has vuelto loco? Esa mujer te destruirá. Te convertirá en un fino polvo blanco y soplará. Eres guionista, querido, y ella llegará al escenario con un paquete gordo de papel amarillo y con lápices. Escribirá y ella será quién dirija, no tú".


Pero parece ser que Bette Davis no quería ningún tipo de problema con nadie del equipo y menos con el director. A estas alturas, se sentía una de esas viejas glorias (de ahí el paralelismo con su personaje), debido a los diversos chascos previos que había tenido en su trabajo, con títulos tan menores como "Una vida robada" (1946) o "Más allá del bosque" (1949).

En fin, una obra magna, que merece más de una revisión y que no está de más echarle un vistazo para aprender un poco sobre la temática bambalinera y las ambiciones desmedidas que mueven a las personas con tal de recibir los aplausos del público, porque como dice Eva en una de las escenas, “aunque no existiera nada más, está el aplauso. He oído al público aplaudir entre bastidores y es como oleadas de amor que pasan sobre las candilejas y la envuelven a una. (…) sí, eso no se paga con nada".

DESTACADO:

  • Mucha atención al soliloquio que se marca Bette Davis en el coche. De quitarse el sombrero.
  • Como curiosidad, el primer papel de una Marilyn Monroe, verdaderamente intrascendente, todo sea dicho.
  • La larga conversación en la habitación del hotel entre Addison De Witt (George Sanders) y Eva Harrington (Anne Baxter). Magistral.
  • La confrontación entre Margo Channing (Bette Davis) y Eva Harrington (Anne Baxter) al finalizar la fiesta. Nunca unas palabras habían hecho tanto, o más daño como lo son un buen par de tortas.



VALORACIÓN: 10/10

1 comentario:

  1. Anónimo18/11/14

    Si me permites, añado una nota a tu estupendo comentario. El merecido Oscar con el que fue premiado el vestuario diseñado por Edith Head. Como ejemplo, el improvisado -según cuentan las crónicas- vestido de seda negro que lleva Bette Davis en la fiesta. Simplemente, perfecto.

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