CARRIE [CINE]

Si quieres saber lo que es el miedo, lleva a Carrie al baile de fin de curso”.

Así se nos presentaba, allá por los años 70, esta película de Brian de Palma, basada en la primera novela publicada y homónima de Stephen King, aunque con notables diferencias entre ambas, dicho sea de paso.
De sobra es conocida la labor polémica de Stephen King en sus obras, y esta no iba a ser menos, siendo uno de los libros más...









...censurados en EE.UU. El guión fue adaptado por Lawrence D. Cohen y fue su trabajo más reconocido. Años más tarde, en 1981, Cohen empezaría a trabajar para una adaptación de la novela en forma de musical y en su estreno, en 1988, recibió críticas tan atroces, que acabó por suspenderse tras únicamente 5 representaciones.


La United Artists, productora de la película, vio cómo el éxito les iba a favor, recaudando más de lo que costó la película en un principio. Además, de las buenas críticas que acabó recibiendo por parte de los críticos, es hoy en día una de las películas más nombradas en las encuestas sobre Halloween.

La película se nos abre con unos brillantes créditos iniciales y extremadamente censurables para la época, mostrando los vestuarios femeninos, y bueno, ya os podéis imaginar los planos… ¿para qué describir lo imaginable? El principio de la película sólo es el detonante de lo que está por venir, y nos anuncia una película mucho más psicológica que terrorífica, bajo mi punto de vista, que conste. El miedo, que es muy relativo y que cada uno lo padece a su manera, en mi caso veo que brilla mucho por su ausencia, aunque guarda muchas escenas de verdadero impacto. No olvidemos que estamos hablando de los años 70 y que es una época en la que la gente se impresionaba el doble que en la actualidad. A estas alturas, ya está todo inventado, o casi.


Carrie (Sissy Spacek), es una chica introvertida, que sufre en sus propias carnes el acoso escolar por parte de sus compañeras y el acoso de su fanática madre (Piper Laurie), la cual ha educado a Carrie en un ambiente de fervorosa religiosidad, pero lo que desconoce todo el mundo es el poder de la telequinesis que reside en ella. Y es muy significativo, porque todo el rato se utiliza este hecho como una metáfora de la liberación de Carrie ante el mundo opresor que la rodea (ambiente familiar, ambiente escolar, etc.) De hecho, son los momentos entre madre e hija los que más aterran, pero por lo que he dicho antes, por esa carga psicológica que acarrean estos dos personajes. Y lo acreditan las dos nominaciones a Mejor Actriz Principal (Sissy Spacek) y Mejor Actriz de Reparto (Piper Laurie) en los Oscar de aquel año, aunque en cuanto a materia actoral acabó arrasando la película de Sidney Lumet “Network (Un mundo implacable)” (1976), con su consiguiente merecimiento, por supuesto.
Entre el resto del reparto, destacan Amy Irving en el papel de Sue Snell, una de las compañeras, y Betty Buckley, como la Srta. Collins, la profesora que motiva e intenta ayudar a Carrie. También es cierto que son dos de los personajes con más peso en la película, junto con la madre de Carrie y la propia Carrie.


Brian de Palma, que no es que sea uno de mis directores predilectos, ya que en una carrera tan extensa le ha dado tiempo a ofrecernos auténticas obras maestras como absolutos bodrios, reconozco que es un virtuoso de la cámara y del montaje, y aquí lo plasma con una profesionalidad tremenda. Da la sensación cómo si la cámara fuera un pincel y todo lo que va tocando lo transformara en un cuadro tétrico, opresivo y agorero. Junto con Mario Tosi, el director de fotografía, los dos forman un tándem de verdaderos artistas.
Como historiador del arte, es una obra que me recuerda mucho a las etapas oscuras de los pintores. A la mente me vienen El Greco, Da Vinci o Goya, mismamente. O si me permitís el atrevimiento, una mezcla de todos ellos. Y no me quiero olvidar del subgénero del “giallo”. Es imposible no ver similitudes, en cuanto a ciertos aspectos estéticos, con Suspiria” (1977) de Dario Argento, por poner un ejemplo, aunque esta se estrenara un año más tarde.


Otro de los aspectos a destacar es la música. Mucha gente me dice que les recuerda en ciertos momentos a estas musiquitas que ponían en las telenovelas  antiguas. Y de hecho, no les falta oído, pero junto con las imágenes, la música de Pino Donaggio trasciende y nos transporta. No me equivoco si digo que es de las mejores colaboraciones que ha tenido con De Palma.

Por otro lado, y más que me pese, la película tuvo una secuela en 1999, titulada “Carrie 2: La Ira”, la cual recibió críticas algo tibias, y el remake del año pasado, interpretado por Chloe Grace Moretz en el papel de Carrie, y Julianne Moore, como su madre, donde casi todos los críticos resaltaron que se trataba de un ejercicio innecesario. Yo, siendo fan de la de 1976, digo que además de innecesario, fue de muy mal gusto y que no había ni  una pizca de originalidad en el guión. Un copia y pega de manual y con unos efectos especiales que quedan por debajo, muy por debajo de la película de De Palma, y eso que hablamos de una película de hace más de 35 años.


En fin, que si queréis pasar un rato entretenido y admirar una técnica preciosista, es un buen ejemplo para empezar. Por cierto, no dejéis que os la cuenten con muchos detalles (a no ser que ya hayáis leído la novela, claro), que yo recuerdo verla virgen y sin ningún aporte de nadie y me quedé asombradísimo. Para que luego digan que el cine de terror no es de calidad… ejemplos como El exorcista” (William Friedkin, 1973), de la que ya se encuentra una buenísima reseña del compañero Oscar C. Segura, “Tiburón” (Steven Spielberg, 1975) o “La profecía” (Richard Donner, 1976) dan buena fe de ello.


DESTACADO:
  • El inicio.
  • Las escenas entre Margaret White (Piper Laurie), la madre de Carrie, y Carrie (Sissy Spacek).
  • La famosa escena del baile de fin de curso, desde el comienzo hasta el final cuando “se cierran las puertas”. Prodigio técnico.
  • Y no podía dejar de pasar la ocasión para mencionar la absolución final y los últimos 5 minutos. Imborrables.



VALORACIÓN: 9/10

1 comentario:

  1. Coincido contigo en que es una película más psicológica que terrorífica, aunque momentos de tensión no le faltan, especialmente en el momento del baile, creo que es sencillamente sublime.

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