JOE [CINE]

La filmografia de David Gordon Green es de difícil clasificación, pues tiene enormes trabajos como 'George Washington' pero también desastres como 'Superfumados' o 'El canguro'. En esta ocasión parece que ha dejado su tono cómico e intrascendente (al que tiene predilección) para embarcarse en un visceral y duro retrato de la América más profunda. Esa que no suele salir en las grandes películas por la desmoralización que supone ver el reflejo de tu propia sociedad en pantalla. Aunque sólo hay trazos de ese pozo sin almas que traslada en unos primeros 20 minutos espectaculares, el film rebosa ese aire de cine indie que tan buenos resultados ha dado ultimamente en cine cuando hay una buena historia detrás que contar. El guión, obra de... 












Larry Brown basado en su propia novela, no cuenta nada que no hayamos visto en pantalla. Una historia más de perdedores, de gente sin hogar que busca su sitio, de un hombre atrapado por su propia naturaleza violenta en un entorno sin escapatoria. Pero sí que resulta atractiva la forma en la que el realizador ha sabido ir mostrándonos el crescendo de una atmósfera rural que poco a poco se va estrechando y ahogando a sus protagonistas hasta un climax (aunque predecible) que redondea de forma brillante una huida sin destino.


Particular es la elección de actores que dan vida a esta historia coral que entrecruza los caminos de una familia de sintecho con un duro y popular habitante de una ciudad cualquiera en mitad de los USA. Nicolas Cage perfila un personaje (Joe) que destila verdad en su forma y en su fondo y nos sorprende reencontranos con el buen actor que ha sido en ciertos trabajos ('El ladrón de orquídeas', 'Living Las Vegas'...). Grata sorpresa pues llevaba cerca de una década sin ofrecernos buenas actuaciones. Quizás sea trabajo del director o talento del actor, tal vez la unión de ambos esfuerzos. Sin duda lo mejor del film es su sobriedad a la hora de mostrar el auto-control de la violencia en un hombre que está destinado a explotar pero cree poder redimirse a través del joven que aparece en su vida pidiendo trabajo (Tye Sheridan).


Otro factor en el film es la genial muestra de secundarios que habilitan la veracidad de la historia (el director siempre cuenta en sus trabajos con amateurs). El papel que destaca entre todos ellos es el de Gary Poulter, que interpreta al padre borracho y sin hogar del chico al que ampara Joe. Poulter, un auténtico sin hogar, fascina por su mirada sincera de perdedor. De persona que sabe que ha defraudado a su familia, que sabe que no tiene destino y que todas las puertas se han cerrado para él. Brutal por su autenticidad. Nada más acabar el rodaje, Poulter fue hallado muerto en las calles Austin, muy cerca de donde se rodó el film.


No es una película espectacular, no ha tenido repercusión pero sí es un film sincero y directo. No juega con el efectismo o la lágrima fácil. Las imágenes se suceden como pequeños lienzos de una parte de la sociedad que nadie quiere ver. Rota, sucia y sin aspiraciones. Todo lo contrario al espíritu yanqui. Una magnífica forma para ver otro tipo de cine y para rescatar a Nicolas Cage de sus personajes intocables.

VALORACIÓN: 7/10

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