HÉRCULES [CINE]

El cine de aventuras, en el subgénero del pemplum, ha tenido una segunda juventud desde aquel lejano 'Gladiator' de Ridley Scott allá por el año 2000. Tras ese nuevo impulso que supuso la oscarizada cinta del director británico, llegaron 'Troya', 'Alejandro Magno', 'Furia de titanes' y su secuela, aparte de numerosos productos de dudosa calidad que o bien ni se estrenaban en cines o tan siquiera tenían repercusión . Punto de inflexión fue '300' que hipervitaminazo el género, tanto que llegó a TV con la serie de éxito 'Espartacus'. Pero a medida que han ido pasando los años este revival de la espada y falda corta ha ido decayendo como nuestro recuerdo por saber cuantos hijos tenia Zeus. Pues bien ahora...










...como parece que teníamos una cuenta pendiente con el mas celebre de esos hijos, Hollywood a tenido a bien traernos la historia de Hércules pero con un filtro de rejuvenicimiento y muchas dosis de musculatura. Dwayne Johnson se ha enfundado la falda corta, ha cogido un mazo de cartón-piedra y ha perfilado sus abdominales hasta limites que rayan la denuncia. Poco o nada vamos a ver de la leyenda del semi-dios, ni de su mítica tarea de los 12 Trabajos (escenas que ponen los dientes largos para luego ser olvidadas).


No, lo que aquí vemos es una revisión muy personal basada en una novela gráfica (como pasó con '300' pero de menor calado) escrita por Steve Moore y titulada 'Hércules', sin más pistas, donde hallamos a un héroe que sobrevive junto a una terna de guerreros que van haciendo más grande su leyenda aunque sea de boquilla. Una actualización del mito que no acaba de convencer pues está más cerca de configurar un 'Equipo A' de la antigüedad que una visión del héroe.


Brett Ratner no termina por decantarse entre las escenas épicas y las alabanzas al protagonista. Para una vez que le encargaban un trabajo fuera de una saga ('Hora punta', 'Dragón rojo', 'Xmen'...) el buen profesional, que no buen director, deambula entre el cine de aventuras más ligero y su intento de remitirnos al verdadero mito. En ninguna de las dos vertientes logra su objetivo, dejando al espectador convencido de que todo lo reflejado en pantalla ya lo ha visto o parece de saldo.


Unos efectos visuales que se publicitan como reclamo falso de una trama burda, absurda y propia de la serie de TV a la cuál hacemos un guiño pues no entendemos que Kevin Sorbo, protagonista de la misma, no tenga un cameo en este film. Hasta nos hace derramar una lágrima recordando las versiones que hicieron los míticos Steve Reeves o Lou Ferrigno. Destacar que si bien Dwayne Johnson está mal aprovechado para el cine de acción, sus seguidores que son millares, no tendrán que esperar mucho para una nefasta, más si acabe que esta, secuela. Nos seguimos quedando con la versión de Disney.

VALORACIÓN: 4/10

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