RESERVOIR DOGS [CINE]

Si quieres dirigir una película por primera vez sólo has de tener unas cuantas cosas a tu favor. Un guión de narices, un estupendo actor que le encante ese guión, un productor que sea amigo de ese actor y un millón de kilos de buena suerte. Con eso puedes entrar a formar parte de un selecto grupo de directores que han marcado época. Hay una serie de películas que tienen un mismo denominador común, el debut en la dirección con revulsivas consecuencias. Realizar una primera película es ya de por sí una tarea titánica, pero si además lo haces por la puerta grande, dando la campanada y revolucionando un poco más la industria del cine, te reservas un hueco en la historia. Años atrás, películas como 'El halcón maltés' (John Huston), 'Ciudadano Kane (Orson Welles), 'La noche del cazador' (Charles Laughton) o más recientemente 'Drive' (Nicholas Winding Refn), 'Posesión Infernal' (Sam Raimi) y 'District 9' (Neil Blockman) supusieron un pistoletazo de salida fulminante en las carreras de sus creadores. Debutar con un éxito es muy difícil, mantenerse en la cima con otros títulos todavía más superiores aún más costoso. Niños y niñas, con todos ustedes un hombre que cambió en 1992 el ritmo del cine. Un director que acompaña su nombre con un estilo propio original e innovador. Quentin Tarantino, el bad boy de Hollywood...

Con esta sencilla pero directa premisa arranca una de las mejores películas de los años noventa. Vista hoy en día conserva toda la frescura, su visión es trepidante del mismo modo que absorbente. Tiene infinidad de matices, pequeños detalles que agrandan una historia que apenas ocuparía tres páginas en manos de cualquier guionista patoso. Salvo que las manos que escribieron 'Reservoir Dogs' pertenecen a una de las mentes más deslumbrantes y cinéfilas de los últimos 25 años.



Tarantino impuso su estilo de rodar desde el primer plano. Ya en el inicio del film nos muestra su mayor credencial ante el espectador: los diálogos. Frases y frases llenas de guiños pop, alusiones al cine, referencias a otros títulos, influencias mil e imparable verborrea en labios de sus personajes. Los diálogos acerca del sentido de la canción 'Like a virgin' de Madonna, la discusión sobre el porqué uno de los personajes no deja propina o la secuencia donde el infiltrado de la policía se inventa un pasaje de su vida, son pequeñas joyas del genio Tarantino. Son las mejores cualidades que el cine del director de Tennessee nos tiene acostumbrados a disfrutar. Personajes tan variados que pocas veces se puede decir que un cineasta ha creado su microcosmos (me vienen a la cabeza Lynch, Hitchcock o Allen) de una manera tan concisa como extensa. La influencia más notable que debió tener en mente Quentin fue sin duda alguna 'Atraco Perfecto' (Stanley Kubrick). El encanto de ese film de 1956 salpica el viciado sabor a película de serie B en todo el proyecto "tarantiniano".



Los gangsters son dibujados con trazos gruesos, chocando contra el público como un gancho de izquierda. Para poco a poco ir desgranando su esencia. Todo lo que envuelve a los personajes de la película se mueve bajo el aura del cine negro más canalla. Trajes oscuros impolutos, corbata negra que resalta sobre una camisa blanca. Y las enigmáticas gafas de sol que cada uno llevan mientras caminan rumbo a su crimen. Una especie de 'Grupo salvaje' de los noventa. El look de trajes oscuros tiene su referente anterior en dos títulos: 'El cuarto hombre' (1952) y 'A Better Tomorow II' (John Woo). Del mismo modo que los nombres en clave que los personajes lucen son una clara evocación a los que se usaban en 'Pelham 1,2,3...' (1974). No confundir con el horrible remake de 2009.



Los flashback, característica de rodar que usa en todos sus films, enriquecen una narración que engancha desde el primer fotograma. Queremos saber quienes son esos criminales tan cool. Necesitamos ver más allá pero el buen hacer de Quentin nos enseña el caramelo para acabar suplicando más. Un alarde de montaje que trastoca la narrativa tópica. El concepto visual del cine que tiene Tarantino, es una avalancha que revive, con un tremendo chute de adrenalina, al perdido momento que vivía el género. Hay directores que llaman a la puerta. Él la tiró de un puntapié.



La música que escuchamos mientras los gangsters meditan quién les ha traicionado nos suena novedosa cuando en realidad no lo era. Realmente, música e imagen van de la mano. No sólo en este primer film, sino que durante toda su carrera fomentará el uso de canciones ajenas. De su personal selección de cortes sonoros regalará a los espectadores alucinantes temas musicales de los sesenta y los setenta. Piezas que encajan como un disparo entre ceja y ceja junto a las escenas que nuestros asombrados ojos captan. Dos secuencias (entre muchas más) destacan en este espectacular debut: los títulos de crédito iniciales al ritmo de 'Litle Green Bag' y la morbosa escena que comparten uno de los atracadores junto a un policía amordazado bajo los compases de 'Stuck in midle'. El conjunto global tiene una aspecto visual demoledor, conjuga de una manera excelente el uso de los colores. Con una fotografía impactante que hace estallar la sangre de una forma hechicera. 



Actores hoy consagrados nos ofrecieron un recital digno de dos ceremonias de los Oscars. Keitel, Roth, Madsen y Buscemi llevan el peso del film, poseen las mejores frases en escenas que en apariencia nada hacen avanzar la trama. Craso error, en cada palabra que Tarantino pone en boca de sus personajes, decenas de cuchillas de afeitar surcar la pantalla. Casi podría decirse que, la limitación de presupuesto que tuvieron fue el mayor aliciente para que la desbordante imaginación del creador de 'Kill Bill' nos ofreciera una película que condensa toda su acción en un almacén. El uso de planos secuencia hacen que el espectador sea testigo presencial, que estemos apuntando con nuestra arma, en espera de atrapar al delator. Otra nueva influencia en su obra, esta vez podemos recordar 'Rififí' (Jules Dassin), cuya tensión también se centra en la lucha interna de los criminales.



Una película que marcó el inicio de un estilo propio. Un universo personal que han tratado de copiar, unos con mayor éxito que otros (Guy Ritchie es su alumno más aventajado) pero que sin duda ha sabido hacerse un hueco entre los más grandes. 'Reservoir dogs' es un auténtico ejercicio de puro vigor cinematográfico. Destila cine por todos sus poros. Se puede sentir el profundo amor, respeto o hasta la admiración que siente un cinéfilo hacia sus influencias. Ya que al fin y al cabo, Quentin es ante todo eso: un cinéfilo.

VALORACIÓN: 8/10


Cotilleos de Videclub:

  • La película iba a ser rodada por Quentin, unos amigos, un par de cámaras de 16mm y 30 mil dólares cuando Harvey Keitel le mandó un mensaje diciéndole que se hacía cargo de la producción.
  • Mr.Blonde (Michael Madsen) es Vic Vega, nombre que más tarde reutiliza Quentin para John Travolta en 'Pulp Fiction' llamando a su personaje Vincent Vega (supuestamente son hermanos en la ficción).
  • La mayor parte del vestuario que usan en la película es la verdadera ropa personal de cada actor.
  • En un pasaje Mr.White (Harvey Keitel) pregunta al jefe de la banda por Alabama, personaje que interpreta Patricia Arquette en 'Amor a quemarropa', guión de Tarantino.
  • Tony Scott dirigió 'Amor a quemarropa' pero en principio quería realizar 'Reservoir dogs'.
  • Mr.Blue está interpretado por un criminal auténtico, Eddie Bunker. También novelista.
  • No aparece ningún personaje femenino con frase.
  • El cadillac de donde Mr.Blonde (M.Madsen) saca la gasolina era el verdadero coche del actor.
  • En EEUU no se hizo promoción del estreno, de ahí que fracasase. En cambio, en Inglaterra tuvo un marketing que la hizo famosa influyendo en directores noveles que hoy en día triunfan.
  • La primera vez que aparecen en pantalla dos marcas de la casa en el estilo visual de Tarantino: su marca de cigarrillos ficticia, 'Red apple'; un plano desde el interior del maletero de un coche. 

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