GODZILLA (2014) [CINE]

Tras medio año de marketing, publicidad viral, avalanchas de hypes sobre film, sobre estimulación hacia al público y mucho cebo para tan poco pez, por fin ha llegado la nueva versión (yanqui) del eterno monstruo creado en los 50's por los estudios Toho de Japón. 'Godzilla' ya no es aquel montón de caucho con un señor bajito dentro de él. Ya no hay cartón piedra que explote con luces chisporroteantes y efectos de garaje. Nada queda de aquel entrañable ser que llenó décadas de cine de Kaiju (cine de monstruos). Hoy todo es juego de luces, sombras, efectos ensordecedores, travellings imposibles y una ristra de actores más o menos conocidos para beneplácito del espectador. Hemos pasado de la delirante locura transitoria que supuso la versión de Roland Emmerich en 1998 a esta hiper-vitaminada muestra de Gareth Edwards. Nos echábamos las manos a la cabeza al ver aquel conglomerado de despropósitos que sólo ansiaba ser el blockbuster del verano (amén que lo consiguió) y los fans del cine Kaiju y del cine fantástico en general nos frotamos las manos cuando oímos que se disponían a realizar la versión definitiva del monstruo gigante por antonomasia. Pues debemos seguir esperando...
...pues ni los cientos de miles de tweets y mensajes en las redes sociales han podido elevar a este 'Godzilla' de la presunta aura de magnificencia que todos creen en ella. Se ha endiosado a este film nada más estrenarse. Un error de premura o unas inusitadas ganas de olvidar la versión de Emmerich, tal vez ambas teorías. Ni de lejos es la obra maestra que muchos pretenden ver pero tampoco es un amasijo de tópicos (que los tiene).


Gareth Edwards ha aprendido bien la lección y ha echado mano de los maestros a la hora de presentar (o mejor dicho, no presentar) al verdadero protagonista del film. Pasamos cerca de una hora antes de vislumbrar al bicho malo (Muto) de la cinta. Algo es algo. Pero tardamos aún más en intuir el lomo de Godzilla. Y no es hasta bien encarado el tramo final de la película cuando nos hacemos una vaga idea de lo aparatoso y benévolo que es este Godzilla. Pues sí, lo han hecho héroe (como en muchas películas de Toho) y como en una especie de Vengador de la Humanidad, este Godzilla se las verá con bestias del infra-mundo radiactivo para que la paz perviva en el mundo, previa destrucción de medio planeta.


Al igual que Spielberg con 'Tiburón' (1975) o Ridley Scott con su 'Alien' (1979), perdón por las comparativas, Edwards ha tratado de mantener al monstruo entre sombras y juegos de luces, para ir creando mayor tensión. Algo difícil tras la hora larga de drama superfluo y escenas estériles a mayor gloria de Bryan Cranston o Juliette Binoche (ésta última pasaba por allí). La buena noticia es que cuando llegamos a ver por fin al gigante nipón en todo su apogeo, descubrimos que han mantenido su forma original, digital sí, pero original. Con su enormes patas traseras, alegre tripa prominente y cabeza chata. Nada que ver con aquella lagartija con esteroides que imaginó Emmerich.


Visto lo visto, nos queda Godzilla para rato. Este film es un vehículo perfecto para re-abrir una saga que lleva más de 60 años dando disgustos, alegrías frikis y algún despiste. Dentro de uno o dos años tendremos secuela, y ya podemos adelantaros que tratará de unos humanos muy malos que no ven con buenos ojos a semejante bicho correteando por el mundo. Para eso tenemos a Batman...bueno, ahora es Ben Affleck. Quizás si necesitemos a Godzilla.



VALORACIÓN: 6/10

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Qué opinas de este artículo? Escribe tu opinión Cinéfila.