NOÉ [CINE]

Muchos dirán que Darren Aronofsky se ha vendido, que se ha pasado al Lado Oscuro (la billetera de Hollywood). Que ha traicionado sus valores como cineasta y ha olvidado sus raíces como realizador. Nada más lejos. Lo único que el hipnótico director ha hecho es amoldar su discurso al cine de palomitas con tintes bíblicos. Si con 'Pi' (1998( ya mostraba su manera de comunicarse con Dios, aquí en 'Noé', tiene enlace directo y con ADSL con el creador. Ha cogido las primeras páginas del Génesis para gastar una de las bromas pesadas más gratificantes de los últimos tiempos en cine bíblico. Extravagante, épica, cine de aventuras, mística por momentos y desacertada en algunos pasajes. Pero con el inconfundible sello visual de Aronofsky que pese a que parezca más un encargo de gran estudio tiene la oportunidad de colarnos su mensaje destructor de almas y condiciones humanas. Muchos seguidores (por no decir casi todos) se sienten traicionados por Darren. Creen que ha vendido su alma al Diablo, nunca mejor dicho, y ha dado la espalda a su manera de tratar el cine. ¿Será verdad?




Para un fiel seguidor del estilo de Aronofsky es un duro palo visionar 'Noé' sabiendo que tras la cámara se encuentra el creador (cinéfilo y no divino) de títulos como 'Requiem por un sueño' (2000), 'La fuente de la vida' (2006), 'El luchador' (2008) o 'Cisne negro' (2010). Han sido cuatro años de silencio por parte del realizador para mostrarnos su visión más directa de un Apocalipsis, pues el relato de Noé no es otra cosa que eso. El exterminio de la raza humana justificado, estudiado y debatido a conciencia. Darren no se anda por las ramas y desde el comienzo disfraza lo que podría haber sido un soberano tostón de tres horas de escrituras sagradas en un juego de héroes, malvados y criaturas "anti-diluvianas" que está más cerca de 'ESDLA' que de 'Los diez mandamientos' (1956). Se cuelga del trapecio para crear un sub-mundo místico y lleno de bestias fabulosas, cripto-zoología incluida.


A sabiendas que su argumento no podía saltarse ciertas reglas, ha optado por dar un toque épico y de colosales dimensiones a Noé, situándolo en la misma estantería que a mitos griegos como el héroe Ulises. Ha convertido al Noé (Russell Crowe) en una suerte de conciencia global que justifique la aniquilación pero que a la vez pueda repartir estera a fanáticos adoradores del hombre como si del mismo Gladiator de tratara. No siendo, el que suscribe, un fiel lector de las Escrituras Sagradas no puedo debatir si Noé fue mejor o peor persona o si tuvo tantas facilidades para cumplir una misión divina. Lo que sí sé es que la Biblia es la mayor fuente de inspiración para la Ciencia Ficción y Aronofsky lo sabe. Ha conjugado superproducción con sus perversas incisiones de rápido montaje, sus "malévolas" imágenes subliminales y sobre todo con un pasaje digno de quitarse el sombrero donde, a forma de parábola, nos resume el pasaje de la Creación del Génesis mientras vemos imágenes que van del Big Bang a los dinosaurios dando una patada en todo el arco del triunfo a los bienpensantes anti-evolucionistas (que aún quedan). Magia, objetos de poder, fabulosas criaturas, ejércitos...¿no os suena de algo?


¿Qué echamos de menos? Lo que el cine de Darren siempre nos ha dado, grandes interpretaciones. Pero esta vez no había margen para el histrionismo o la sobre actuación. Russell cumple con oficio un desagradable papel, encorsetado en los tópicos y que sólo puede resarcirse en pequeños pasajes "bélicos" en beneficio del espectador. Jennifer Connelly (Naameh) tiene algo más de peso en pantalla pero lejos de lo que puede ofrecer. Lo más freak es el personaje de Ray Winstone (Tubal-Cain) que a modo de llenar huecos de cara a la galería nos tiene guardado una sorpresa bastante delirante en el último tercio del film. Nos quedamos con los momentos más "divertidos" de un Anthony Hopkins/Matusalem que nos ofrece un muestrario de lo que debía ser un hechicero, arcano o mago por aquellos inhóspitos lares. Emma Watson viene a enseñarnos que ya puede interpretar otros papeles. Ya no es Hermione. Ahora retoza y sufre como ninguna y como decía Julio Iglesias ha pasado de niña a mujer. Bien por ella.


¿Dónde está la polémica en este film? Que su director sea Darren Aronofsky. ¿La podría haber dirigido otro? Por supuesto y con mejores resultados. Entonces...¿a qué viene todo este revuelo? A la eterna disputa entre puristas y espectadores. Los puristas (tanto los de Darren como los de los textos sagrados) verán en 'Noé' una broma pesada del que parecía uno de los últimos realizadores independientes (a la hora de crear) que nos quedaban. Y los puristas de los films bíblicos tampoco quedarán a gusto ya que la polémica (poca) que ha suscitado Darren no llega a los niveles de 'La última tentación de Cristo' (1988). Eso sí, como espectáculo visual ha quedado una película simpática que hace disfrutar de un par de horas con ángeles caídos (los vigilantes es de lo mejor del film) y debates internos sobre la exterminación del mundo. Pero tranquilos, Aronosky volverá a su senda. Ésto sólo ha sido para pagar facturas. Veremos que nos presentan Ridley Scott y Christian Bale con su 'Moisés' (2015).

VALORACIÓN: 7/10   

2 comentarios:

  1. Tengo bastantes dudas sobre esta película, no es que sea un seguidor de Aronofsky, su cine no me acaba de convencer y el tema biblico tampoco, pero Russell Crowe, Anthony Hopkins y los trailers me hacen dudar, veremos, igual me espero a verla en casa, creo que en el cine hay opciones más interesantes ahora mismo

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  2. Anónimo10/4/14

    Ver esta película me recordó el Libro "Los Dioses del Edén". No está apegado al pie de la letra a las escrituras sagradas bíblicas como en otras versiones. Yo creía que se trataba de otra versión más (de tantas), pero yo diría que es una versión menos literalista o purista.

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