LOS SIMPSON: 25 AÑOS DE AMARILLO [ESPECIALES]

El 17 de diciembre de 1989 ocurrió uno de los hechos televisivos, y socio-culturales, más importantes de todos los tiempos. Se asomaban a la caja tonta una vitriólica familia norteamericana en una nueva serie cómica llena de sátira y mala leche. La diferencia con el resto: eran dibujos animados y eran amarillos. Todo cambió a partir de entonces. Los dibujos animados no volverían a ser lo mismo, ni siquiera las series de TV podrían pasar por alto el impacto que durante los últimos 25 años, se dice pronto, han tenido la catódica familia de Springfield. Homer, padre de familia con numerosos traumas, manías, fobias y comportamientos psicópatas; Marge, su esposa amante y abnegada, filtro de las locuras de su marido y conciencia eterna de la familia; Bart, hijo mayor, rebelde, canalla, juerguista y con ademanes que van de lo mordaz a lo diabólico, pasando por una relación pseudo-gay no del todo esclarecida entre él y su inseparable amigo Milhouse; Lisa, segunda hija, educada y con principios, inteligente, irónica y lastrada por una familia que no llega del todo a comprender la; Maggie, la eterna bebé aferrada a un chupete que oculta una singular mirada del mundo adulto. Todo cambió, habían nacido: 'Los Simpson'.






742 de Evergreen Terrace: 


Unas nubes se disipan y vemos aparecer el nombre de la familia. La maliciosa (y frenética) melodía compuesta por Danny Elfman comienza a sonar. Es entonces cuando nos sumergimos en Springfield a través de los movimientos de Bart, que en cada episodio escribirá en la pizarra (castigado, cómo no) una sarcástica frase. Veremos cómo Lisa entona un solo de saxofón diferente en cada cabecera. Iremos a la central nuclear donde trabaja (es un decir) Homer mientras que Marge realiza su compra semanal con Maggie. Todos confluyen en su adorada casa, en Evergreen, la calle más famosa de Norteamérica junto con Wall Street. Homer deberá esquivar a Bart en su monopatín o a Marge aparcando el coche dentro del garaje. Para acabar todos en un icono de la sociedad actual, el sofá frente a la TV. Un ritual que han repetido durante 25 temporadas ofreciendo en cada episodio una manera diferente de plantarse en ese mítico sofá televisivo. 




Una cabecera gloriosa. Referente e inigualable. Una variedad dentro de la repetición. Es lo genuino de 'Los Simpsons', su fantástica variedad. Un intrincado universo animado con alma y descendencia. No sabremos nunca dónde está situada Springfield. Tampoco nos hace falta. Aunque la serie ha jugado durante años a dar pistas (equivocadas a propósito), Springfield puede ser una pequeña población del medio oeste, o una pequeña ciudad de Wisconsin. Incluso puede ser la localidad donde tú vivas. Nos identificamos en ese anonimato que Matt Groening, el padre y creador de la serie, ha mantenido desde siempre.




Homer J. Simpson, la J es de Jay:


Del mismo modo que descubrimos que su segundo nombre era Jay, Homer y la serie han ido poco a poco creciendo en personajes. El tiempo, detenido para siempre en la serie, ha querido que Homer tenga 41 años, que Bart siga con 11 y Maggie nunca deje el chupete. No crecerán, ni lo deseamos. Pero su mundo se ha expandido de la misma manera que un Big Bang en formato amarillo. Hemos conocido a las hermanas de Marge (Thelma y Selma); a los padres de Homer (Abraham y Mona); un hermano secreto de Bart (Hugo, capítulo especial de Halloween); a los tíos de Homer (Cyrus y Tyrone); a Herbert Powell, hijo ilegítimo de Abraham y hermano de Homer; a Abbie, otra hermana de Homer que vive en Inglaterra; incluso a los ancestros de Homer, Abigail, Eliza, Mabel, Hiram y Virgil allá por 1860.




Una familia que ha crecido con nosotros, que ha acaparado a nuevas generaciones de espectadores que han vivido durante más de 400 episodios las andanzas de esta maravilla de la animación. Los personajes que han ido pasando por la serie, tanto los fijos como los eventuales, daría para varias obras de Shakespeare. Es tal la magnitud de la serie, que ha creado de sí misma posibilidades infinitas con la variedad  de personajes. Hasta concebidos que haya un telediario cotidiano (de la mano Kent Brockman) o una serie de TV ('Rasca y Pica'), que tengan una estrella del cine tan solicitada (Rainier Luftwaffe Wolfcastle), un presentador multimedia (Troy McClure), un programa infantil con tintes viciosos (el show de Krusty el payaso) o hasta hombres anuncio que hemos adaptado a nuestra vida (Duff-man o el Hombre Abeja).




La vida en Springfield nos ha ofrecido la oportunidad de conocer a un Ayuntamiento corrupto pero cachondo (alcalde Joe Quimby); un voluble juez (Snyder); un parásito de la abogacía (Lionel Hutz). Contrastes en la medicina que van de lo eficaz (Dr. Julius Hibbert) a patanes incompetentes adictos a las drogas (Dr. Nick Riviera) hasta psiquiatras dudosos (Dr. Marvin Monroe) o ciéntificos frustrados (profesor John Frink). También hemos conocido el lado oscuro de la ciudad de la mano de criminales tan cinematográficos como Don Vittorio DiMaggio o Tony el Gordo y sus secuaces, Piernas y Louie. Al patético atracador tatuado (Bradley 'Snake' Bird) o al psicópata y también actor secundario Bob, obsesionado con matar a Bart.


Nos ha dado a conocer la vida de una ciudad con su particular Iglesia (reverendo Lovejoy); una convulsa actividad en su central nuclear con trabajadores bastante curiosos (Carl y Lenny) regidos por un megalómano narcisista (Montgomery Burns) con su leal y amante las sombras secretario (Waylon Smithers). Los quebraderos de cabeza con la policía, que al mando del singular jefe Wiggum, han metido en más de un lío a todos los personajes. Desde los parroquianos de la sorprendente taberna de Moe Szyslak (Barney, Sam y Larry) a los trabajadores del colegio de enseñanza elemental (y tan elemental) de Springfield (el director Seymour Skynner, con sus líos de faldas con la Srta. Krabappel, la Srta. Hoover o el conserje con ínfulas de highlander, Willie). 




Vecinos como Flanders:


Una vida en sociedad, que es lo que realmente critica la serie, no puede concebirse sin la relación que existe entre vecinos. El vecino con más paciencia, bondad y aguante que hemos conocido se llama Ned Flanders. El referente (o antítesis) de Homer. En él confluyen muchos de los temas que la serie gusta de sacar punta: religión, adulterio, moralidad y dualidad de pensamiento. Una diana perfecta para equilibrar la locura innata del orondo Homer (nunca sabremos tampoco su peso exacto). Para abrir más la vida en grupo, la taberna de Mou es un lugar idóneo donde comienzan muchos episodios, pero también el Badulaque de Apu es una localización perfecta para ello. Las tramas y guiones que han sucedido a lo largo de estos 5 lustros es de una proeza digna de campeones, pues no han bajado el ritmo ni la calidad, algo muy difícil si tenemos en cuenta el tiempo pasado. Manos como la Groening, Albert L. Brooks ('Mejor...imposible' 1997), Al Jean, Ricky Gervais, Conan O'Brien, Sam Simon, John Swartzwelder y así hasta más de cien guionistas, han dotado a la serie de una frescura una continua re-vitalización que hace ganar cada año más seguidores.




Han tocado todos los temas recurrentes que pueden hacer pupa a la sociedad bien pensante. Desde la esclavitud, al uso de armas, de la contaminación atmosférica a la destrucción del ecosistema. Hemos viajado por medio mundo en los especiales que 'Los Simpson' realizan cuando van, con alguna excusa que nada tiene que ver con el argumento, a otros países. Allí, demuestran la concepción que tienen de otros lugares pero en realidad reflejan el carácter de una infantil sociedad como la norteamericana. Se saben reír de ellos mismos y eso nos hace reír a nosotros. Pero dentro de esa disfraza sátira, llena de incorrecciones políticas, frases de doble sentido, giros argumentales escabrosos y multitud de referencias que torpedean el pensamiento único de los yanquis, la serie sale airosa por su intencionada maldad.




Es liberal aunque surja de una cadena tan republicana como la Fox (con la cuál hacen constantes chistes y a su fundador, Ruppert Murdock). Nada escapa a los amarillos personajes, que a través de tramas descabelladas (con inteligente humor todas) destapan las miserias de todos. A partir de un McGuffin (una excusa para iniciar el argumento que luego nada tiene que ver con lo que a continuación veremos) los guionistas han pasado por su piedra de molino todo hecho, acontecimiento y polémica de estas dos últimas décadas. Homer a ido al espacio, ha ganado un Nobel, ligas de baseball, ha compuestos discos y ganado un Grammy, ha ido a los Oscars, ha tenido a George Bush de presidente (a Schwarzenegger en su versión de cine), ha salvado a Mark Hamill de fans enloquecidos de Star Wars. Es Homer realmente quien resume la quinta esencia del hombre del siglo XXI, el ciudadano medio, ese desconocido que es el verdadero héroe del día a día. Sacando, a su  manera, a una familia adelante. Ha trabajado de actor, árbitro, alcalde, barman, bombero, boxeador, camionero, chófer, crítico de cine y gastronómico, cocinero, crupier, coreógrafo, detective, ejecutivo, entrenador, escalador, físico, guardaespaldas, granjero, luchador, marinero, mayordomo, payaso, policía, productor, profesor, sacerdote, soldado y webmaster entre otras muchas cosas.




Bart se vuelve terrorífico:   


Otra seña de identidad que vuelve locos a los fans de la serie, son sus especiales de Halloween. Desde la segunda temporada se emite un especial con tres segmentos con trama sobrenatural que nada tiene que ver con el vago hilo conductor de la serie. Son la excusa perfecta para desarrollar la imaginación de los guionistas (y el público) y poder disfrutar del universo Simpson en infinidad de escenarios diferentes. Son un rendido homenaje al cine, aparte de cuento populares de terror y novelas fantásticas. Los referentes al cine de serie B de los años 50's son interminables, la inclusión de escenas de películas a través del prisma amarillo de Homer y compañía son de cum laude. Un alarde de amor al cine, al terror, a las historias de marcianos, los asesinos, casas encantadas y un especial hincapié en saciar la sed de sangre que 'Los Simpson' siempre han destilado.




Llamados 'The Simpsons' Treehouse of Horror episodes' (La casa del árbol del Horror, aunque sólo en un especial ha salido esa casa del árbol), han sido desde su comienzo un especie de versión de 'La dimensión desconocida' o 'Twiling zone', 1959 (TV) sin límites o fronteras. Hemos asistido a mutaciones en Homer, a la muerte de Bart o de cualquier otro personaje de la serie. Una vía de escape para desahogar tanto a guionistas como a público, dando un motivo más por el que seguir la serie. Casi conforman ya una sección independiente de la serie, siendo el capítulo más esperado de la temporada. No podemos quedarnos sin hacer referencia a la mítica cabecera del episodio especial de la  temporada, donde Guillermo del Toro dirigió la apertura del capítulo (cada año, ese episodio tiene una cabecera diferente), todo un símbolo de amor incondicional al cine y la literatura de terror de todos los tiempos.


Vídeo Cabecera especial Halloween Temp. XXIV




Han homenajeado a diferente películas en la serie, pero en estos episodios especiales es donde más se han despachado a gusto con guiños a 'La mosca' (1958), 'E.T.' (1982),  'El Exorcista' (1973), 'Terror en Amityville' (1978), 'King Kong' (1933), 'La noche de los muertos vivientes' (1968),  'El resplandor' (1980), 'Pesadilla en Elm Street' (1984) o 'La guerra de los mundos' (1953). Casi siempre con un par de marcianos verdes que intentan o bien apoderarse de la Tierra o bien comerse simplemente a Bart y Homer.




Más allá del Badulaque:


La influencia y la repercusión de 'Los Simpson' ha sido tal, que no podían quedarse atados a una serie de TV. Su merchandaising acapara todo y a todos. Desde calzoncillos a llaveros, de disfraces a cojines. Todo ha sido impregnado por el color amarillo de la familia de Springfield. La explotación masiva (y este caso tan deseada) de productos derivados de los ácidos personajes se ha ramificado en videojuegos (de Konami 'Los Simpson' (1991), el juego de Acclaim Entertainment 'The Simpsons: Bart vs. the Space Mutants' (1992), 'Krusty's Fun House' (1992) para versiones NES y 'Krusty's Super Fun House' para versiones SNES. Entre los juegos más modernos se encuentran 'The Simpsons Road Rage' (2001), 'The Simpsons: Skateboarding' (2002), 'The Simpsons Hit & Run' (2003) y 'Los Simpson: El videojuego' (2007). Una lista de más de 20 adaptaciones, ésta última, la de 2007, a raíz del estreno de otro puntal que ha surgido de la serie: 'Los Simpson: la película', un éxito de más de 500 millones de dólares recaudados.




Series de comics ('Los Simpson' y 'Bart Simpson'), juegos de mesa versionados por la serie ( Cluedo, Scrabble, Monopoly, Operation y The Game of Life). Recopilaciones de la música de la serie o compuesta para la serie, llegando hasta a Michael Jackson que co-escribió la canción 'Do the Bartman'. Hasta sellos de correos con la efigie de Homer o Bart siguen en circulación. 


La voz de Maggie:


Aunque nunca ha hablado en la serie, la pequeña de la familia sólo se atrevió a pronunciar una palabra de forma excepcional en un capítulo. Esa palabra fue "papi" pero más sorprendente fue quien le puso voz propia. Tras el doblaje de esa palabra se hallaba una de las mejores actrices de todos los tiempos: Elizabeth Taylor. Con lo años, la serie ha ido añadiendo nuevos actores que han interpretado o bien a personajes ficticios, o bien se han doblado así mismos en alguna alocada situación a la que 'Los Simpson' le han llevado.  
Por eso es obvio reconocer que existe un antes y un después de 'Los Simpson'. Las series de animación (de temática adulta, aunque todas los grupos de edad la ven) han transformado su forma de ser, han surgido gracias a ella ('South Park', 'Padre de Familia' 'Padre Made in Usa') y han asociado la palabra calidad=Los Simpson del mismo modo que nosotros nos vemos reflejados en ellos. Una serie que abarca todo. Que toca todo y seduce a todos. Imposible no haber visto más de diez veces cualquier capítulo, pero aún así, lo vuelves a ver. Con 25 temporadas emitidas, más de 540 episodios (hasta la fecha) realizados, 16 Emmys ganados, 1 nominación a los Globos de Oro, más de 50 países que lo emiten y la crítica junto a público unánimes al respaldar la, no cabe otra opción que rendirse a sus pies y proclamar a los cuatro vientos que la familia más amarilla de la TV es la mejor serie de animación de todos los tiempos. Así pasen otros 25 años más.

VALORACIÓN: 10/10

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