JUNGLA DE CRISTAL [CINE]

"Yipee Ki Yai, Hijo Puta". Pues sí, lo habéis adivinado, nos invade el espíritu ochentero. Unas sencillas palabras que resumen mejor que nada la sensación que embriaga nuestra memoria cinéfila. La verdad, que como frase recopilatoria de los años 80 es todo un ejemplo. Define con un chasquido de dedos la genuina personalidad del cine en aquella época. Los "Volveré" ('Terminator', 1984); "Me ha moqueado..." ('Los cazafantasmas', 1984); "Tengo mi palabra y mis cojones y no rompo ninguno por nadie" ('El precio del poder', 1982) son también argumentos muy válidos para dilucidar cómo andaban de ánimos en la década dorada de la locura cinéfila. Pero... como buen nostálgicos que somos, permitirnos que nos quedemos con la frase de John McClane, sus camisetas imperio y su sonrisa de medio lado. "Ho, Ho, Ho... ahora tengo una metralleta". 



Espectacular cinta de acción que reúne todos los tópicos que más tarde absorbería el género. Un despliegue de medios, tanto técnicos como artísticos, una trama tensa, gotitas de humor negro, un héroe duro, villanos creíbles, disparos, explosiones, helicópteros, cuarenta pisos de adrenalina condensada, escenas de riesgo y un climax final digno de permanecer en los anales por derecho propio. Esto y mucho más guarda una película que se estrenó hace justo 25 años, parecía que iba a ser una más, otra de polis y malos, pero una alineación planetaria hizo que ese verano de 1988 viera la luz un icono del cine de acción: John McClane.



Partimos con un director que rodaba su tercera película. John McTiernan venía de realizar 'Nómadas' (1986) y 'Depredador' (1987). Fue por esta segunda cinta que los ejecutivos de la Fox se fijaran en él para llevar a cabo un guión que daba vueltas por los cajones. Se basaba en una novela de Frederick Thorp. Jeb Stuart ('Encerrado', 1989; 'El fugitivo', 1993) y Steven E. Souza ('Commando', 1985; 'Perseguido', 1988) habían escrito una historia que sucedería en un rascacielos de cuarenta plantas, donde un policía debería lidiar con doce terroristas. A priori, nada novedoso. Pero McTiernan se descubrió como el experto director de cine de acción que más tarde seguiría demostrando con títulos como 'La caza del Octubre Rojo' (1990), 'El último gran héroe' (1993), 'El guerrero nº 13' (1999).



Una vertiginosa experiencia visual para aquella década que vivía su punto álgido de "Action-Heros" como Mel Gibson y su 'Arma letal' (1987) o Schwarzenegger con su 'Depredador' (1987). Pero a diferencia de éstas, 'Jungla de cristal' se destapó como superior a todas esas por su vigor narrativo, un pulso eléctrico a la hora de encadenar las secuencias y una prodigiosa forma de mantener la tensión durante las más de dos horas de duración. Una precisa máquina de relojería en la que ninguna pieza desentona, falta o sobra.



Sin ninguna objeción, puedo afirmar que Bruce Willis se encumbró a la cima de las estrellas con este personaje. Una perla para cualquier actor que gustase de explotar en la taquilla. Venía de realizar una sola película, 'Cita a ciegas', Blake Edwards (1987), con muy buenos resultados, pero sobre todo ya era conocido por su papel de Dave Addison en la popular serie de TV 'Luz de luna' (1985-89). La sorpresa fue mutua, de público como del propio actor. Un boom en taquilla con casi 100 mill. dólares de recaudación. Decir que la película se estrenó en apenas veinte salas en USA el mes de julio del 88 para llegar a más de novecientas en octubre de ese mismo año, debido a la enorme acogida y boca-oreja que benefició enormemente la popularidad del film.



Un héroe como los de antes. Con problemas matrimoniales, rudo, con sorna. Un héroe que se movía por un mundo del que estaba pasado de vuelta. En un tiempo en que los héroes del cine podían fumar, decir tacos y llevar el arma hasta en el retrete. Un personaje que aparte de la famosa frase de presentación con la que arrancaba esta crítica, aportó al género un nuevo enfoque de cómo tratar la violencia en pantalla. Justificada pero directa. Contundente pero efectiva. Uno a uno se irá enfrentando a los villanos que tienen aterrorizados a los trabajadores del Nakatomi Plaza. ¡Y qué villanos! Malvados de verdad, auténticos. Sin frasecitas tópicas. Perversos, crueles y desalmados. Un Hans Gruber (Alan Rickman) que personifica la esencia del villano elegante pero violento. Nunca volvería a tener la saga un despiadado enemigo como éste. Rickman ('Swenney Todd', 2009, 'Love Actually', 2003) debutó en el cine con este film y como le ha pasado a Bruce Willis, su personaje aún le persigue a día de hoy. El mítico enfrentamiento final entre McClane y Gruber, al más puro estilo de las películas Western, es una escena de referencia aún tras todos estos años.



Pero no sólo disfrutamos de un héroe mal encarado, que hace referencias a pelis del Oeste de los años 30 (Tom Mix) o de un sádico terrorista (es lo que tiene ser de la malvada República Democrática Alemana, Fracción del Ejército Rojo, para ser más exactos) sino que además presenciaremos un duelo a muerte entre nuestro héroe y el secuaz de Gruber: Karl (Alex Godunov) que eclipsa por momentos al mismo protagonista. Para los olvidadizos, Alex Godunov es el rubiazo Amish que ayudaba a Harrison Ford a construir un granero en 'Único testigo' (1985). Hasta tenemos momentos de comicidad que corren a cargo de un chófer algo pasado de vueltas, Argyle (De'voreaux White) y un orondo agente de policía que trata de ayudar a McLane mientras come roscas "Twinkie", Al Powell (Reginald VelJohnson, sí, sí...el de 'Cosas de casa').



Unos efectos especiales magníficamente rodados dotan a la película de una asombrosa tensión que obliga  tener los ojos pegados a la pantalla. Explosiones y disparos, efectos ópticos en cámara, especialistas en estado de gracia... hacen que 'Jungla de cristal' se salga de lo banal. Que encabece la lista de los mejores títulos de acción. No pierde chispa en ningún momento y hoy, después de 25 años, sigue tan fresca y violenta como entonces. Contiene geniales escenas que forman parte de la iconografía del cine: McClane a través de los conductos de ventilación; el enfrentamiento en la azotea; el tiroteo entre enormes ventanales que se rompen; la explosión del hueco del ascensor; el duelo final.


Una estupenda excusa para pasar una noche de cine en familia. Una razón para ponerse una camiseta imperio (sí, esas blancas de tirantes) y endosarse un cigarrillo en la comisura de los labios. "Ho, Ho, Ho..."

VALORACIÓN: 8/10

CURIOSIDADES: 

  • Bruce Willis consiguió este papel tras ser barajados antes que él nombres como Arnold Schwarzenegger, Mel Gibson, Harrison Ford, Sylvester Stallone, Burt Reynolds o Richard Gere.
  • La película se basa en la novela 'Nada dura para siempre' de Roderick Thorp, una secuela de 'El detective', película que protagonizó Frank Sinatra en 1968. A Sinatra, aunque parezca mentira, se le ofreció el papel de McLane, ya que poseía los derechos para un segundo film con este personaje.
  • El edificio Nakatomi era en realidad la sede del estudio que produjo la película, 20th Century Fox.
  • La utilización de 'La oda de la alegría' de Beethoven fue pensada por McTiernan y Kamen que eran admiradores de Kubrick. Esta pieza musical se usaba en 'La naranja mecánica' (1971).
  • Bruce Willis cobró 5 mills. dólares, algo inusual en esa época para un pseudo debutante en el cine. El éxito de la serie 'Luz de luna' convenció a los ejecutivos para pagarle esa cantidad.
  • Que toda la película transcurra de noche (aparte de aportar más tensión) se debió a que Willis rodaba de día la serie de TV.
  • El nombre del personaje Hans Gruber fue utilizado antes en 'Flint, agente secreto' (1966)
  • El oso de peluche que aparece en el film es el mismo que más tarde saldría en 'La caza del octubre rojo' (John McTiernan, 1990)
  • A pesar de la multitud de disparos en el film, "sólo mueren" 21 personas.
  • Inicio de una saga que a día de hoy cuenta con 4 secuelas

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